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Vadao

Selección femenina de Brasil, 2014-2016 y 2017-Presente

Mi primer recuerdo futbolístico tiene un nombre corto: Pelé.

Viene de mis primeros años en el pueblo donde nací, Monte Azul Paulista, en el interior del estado de Sao Paulo. Pelé no solo era el mejor jugador, sino que era mucho mejor que todos los demás. Yo me convertí en hincha del Santos FC por él. De hecho, me volví hincha de Pelé. Esos recuerdos tan especiales no se olvidan.

El fútbol es parte de mi rutina desde que era muy joven. El pequeño Vadao no quería otro regalo de cumpleaños que no fuese un balón de fútbol. Al principio, jugaba solo por divertirme, pero no pasó mucho tiempo antes de que se volviera algo serio.

Aún era un adolescente cuando el fútbol se convirtió en mi profesión. En 1974 firmé mi primer contrato con Guaraní, un club tradicional de Campinas. Apenas tenía 17 años.

El sueño solo duro algo más de una década. No desarrollé una carrera exitosa sobre el campo. Jugué para equipos importantes del interior de Sao Paulo, como el Guarani, Noroeste, Botafogo-SP. Fue lo más lejos que llegué. El fútbol era mi fantasía, pero decidí interrumpir voluntariamente mi sueño a medio camino.

Seguir luchando habría sido la decisión del corazón, la opción romántica. Era también lo que mis familiares cercanos querían y que me decían que no renunciara al fútbol profesional.

Mientras tanto, yo estaba terminando mi grado en Educación Física y estaba esperando mi primer hijo. Así que presagiaba un futuro sombrío como jugador.

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Fue entonces que puse todos esos factores en consideración y tomé la decisión más difícil de mi vida profesional.  A los 28 años puse fin prematuramente a mi carrera de futbolista. Puede que haya sido solo una decisión racional, pero terminó siendo la correcta.

Después de graduarme, me convertí en asistente del preparador físico en el Portuguesa, un club de Sao Paulo. Dos años ms tarde, recibí una oferta del Mogi Mirim para ser el preparador físico titular, un trabajo que hice durante siete años. En 1992, me convertí en su entrenador titular.

Mis primeros días como entrenador no pudieron haber sido mejores. En el Mogi tuve la oportunidad de desarrollar un equipo atractivo. Mogi se convirtió en la sensación de Brasil. Intentamos hacer algo parecido al juego de Holanda en 1974 o lo que Barcelona hace en la actualidad.

“La oferta para pasar del fútbol masculino al femenino llegó como oxígeno para mi carrera”

Quizás te acordarás de las actuaciones de clase mundial de Rivaldo con la Selecao o con el Barcelona, pero muchos brasileños no olvidarán sus comienzos en el Mogi. Solo puedo estar agradecido por esa primera experiencia como entrenador. Afortunadamente, le saqué el mejor partido.

Si estoy aquí ahora a las puertas de conducir a Brasil por segunda vez en un Mundial, si tuve la oportunidad de trabajar en algunos de los clubes más grandes de Brasil, como el Corinthians, el Sao Paulo y el Atletico Paranaense, todo eso sucedió por el Mogi Mirim.

Yo estaba entrenando al Ponte Preta en 2014 cuando recibí la oferta de ir a la Selecao. Acababa de salir del campo de entrenamiento del Ponte después de una sesión en la tarde y recibí una llamada diciendo que tenía que regresar al club para una reunión con el presidente.

Una reunión repentina con el presidente no suele tener el mejor resultado para el entrenador.

En esa ocasión, el presidente me comunicó el plan de la Confederación Brasileña de Fútbol. Era su primera opción para convertirse en el entrenador de la selección femenina.

Cuando volví a casa ese día, mi esposa y mi hija se preocuparon. Les expliqué la situación, pero no me creyeron que iba a entrenar el equipo femenino de Brasil. Mi hija me miró y me dijo: “Sin bromas, papá. ¿Qué sucedió?”.

Quizás pudieras pensar que fue difícil pasar del fútbol masculino al femenino. No fue mi caso. La oferta llegó como oxígeno para mi carrera. Yo tenía 58 años entonces.

No podía estar más feliz que imaginando la posibilidad de liderar a mi país en un Mundial o en unos Juegos Olímpicos. Tomé esa oportunidad como una recompensa. Sin embargo, tengo que ser honesto. Hasta ese día nunca pensé en entrenar un equipo femenino.

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Uno de mis principales retos fue encontrar nuevas jugadoras. En Brasil no tenemos equipos juveniles. Es diferente a lo que sucede en Estados Unidos o Francia. Allá una niña de 6 años juega fútbol en el colegio. Aquí no. O, por lo menos, no lo hacían hasta no hace mucho.

Como consecuencia, las jugadoras profesionales brasileñas se saltaban una parte crucial en la carrera de cualquier futbolista: la academia. Intenta encontrar un futbolista masculino exitoso en el juego de los hombres que no haya pasado por una academia.

Es algo que sucede esporádicamente. Sin embargo, para el fútbol femenino esta es la triste realidad. Jugadoras inexpertas llegaban al nivel más alto, la selección nacional.

“No vamos a Francia de vacaciones. Queremos ser campeonas del mundo”

¿Cuántas grandes futbolistas esperaban una oportunidad en el campo brasileño que nunca llegó? A veces no estamos al tanto de ese talento. Estamos intentando cambiarlo, pero eso toma tiempo. Ojalá que sigamos en la dirección correcta. Puedo ver mejoras. De hecho, honestamente confío en el futuro.

Desde mi primer período con la Selecao a este segundo, han ocurrido muchos cambios positivos. A partir de esta temporada, cada uno de los 20 clubes de la Serie A masculina también debe tener un equipo femenino.

La liga nacional femenina tiene ahora 16 equipos en la primera división y otros 36 en la segunda. Por primera vez cada partido de la Selecao en el Mundial será transmitido en vivo por el principal canal de televisión de Brasil. Es algo simbólico. El fútbol femenino está recibiendo más incentivos en Brasil.

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Nos ha tocado un grupo difícil en Francia. Australia es uno de los favoritos del torneo. Italia está en constante progreso. Por último, pero no menos importante, Jamaica. Hacen su debut en el Mundial, pero yo creo que puede ser uno los equipos sorpresa.

Tenemos que respetar cada rival. Es un cliché en el fútbol, pero es la única receta que conozco para el éxito. No significa que tenemos pocas ambiciones. Es todo lo contrario. Aspiramos al título. No vamos a Francia de vacaciones. Queremos ser campeonas del mundo.

Brasil ha estado buscando un trofeo grande durante mucho tiempo. Además, hemos estado cerca de la gloria en el pasado. En algún momento Brasil estuvo entre los tres o cuatro favoritos antes de un torneo grande. Estuvimos cerca, pero aún no nos has llegado todavía.

Hay más competitividad ahora y francamente puedo ver por los menos ocho ganadores potenciales para el próximo Mundial. Brasil está entre ellos,

En comparación con pasadas ocasiones parece más difícil salir campeón. Aunque es todavía posible y, de seguro, es lo que tenemos en mente.

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