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Rodolfo Arruabarrena

Boca Juniors (2014-2016)

Dicen que La Bombonera late en cada partido. Y es cierto.

Cuando más lo notas es como entrenador.

¿Por qué?

Como jugador, cuando echaba a rodar la pelota, me concentraba en lo que tenía que hacer sobre el césped.

En mi etapa de entrenador, al estar en la banda, tenía más tiempo de visualizar el entorno y ver lo que la gente siente alrededor del equipo. Un momento único.

Ahora, si me preguntan cuándo intimida más esa sensación, lo tengo claro: como jugador. El futbolista es el protagonista. El entrenador está ahí, pero los importantes son los jugadores.

Ellos son los que hacen disfrutar al hincha, los que hacen que la gente pueda vivir sus sentimientos plenamente.

Boca Juniors es el club donde viví grandes sensaciones, como jugador y entrenador. Distintas en cada etapa. Pero más bonita la de jugador. Para todo entrenador que ha sido jugador su etapa más feliz es la de futbolista. No hay dudas en eso.

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En mi etapa de jugador en Boca Juniors tuve la suerte de tener grandes entrenadores. Con Carlos Bianchi pude compartir, aparte de lo deportivo, lo extradeportivo. Es una persona que me dejó mucho en relación a la gestión del grupo. Así como el Profe Julio Santella.

Después he tenido la mayoría de los entrenadores argentinos más reconocidos: Menotti, Bilardo, Passarella, Bielsa…

De todos, aunque es una frase hecha, sacas cosas positivas. También negativas. Aspectos que nunca utilizarás en tus entrenamientos.

Al final, en lo futbolístico, cada uno tiene su idea. En algún momento puede que se asemeje a algún entrenador que hayas tenido en tu etapa de jugador, pero cada uno debe intentar proyectar su propia personalidad y su forma de ser en el banquillo.

Como lo sigo haciendo ahora, durante mi etapa de formación como entrenador viajé fuera de casa para ver el trabajo de otros compañeros. Siempre me gusta hacerlo.

“Creo que te hace mejor entrenador poder discutir sobre fútbol con otros compañeros”

Estuve en España para ver al “Cholo” Simeone, Pochettino, Paco Jémez, viendo los entrenamientos del FC Barcelona y los del Villarreal, el equipo con el que jugué en España. También fui a Chile, con Sebastián Beccacece, entrenador de la U de Chile.

Todos me abrieron las puertas. A todos les estaré siempre muy agradecidos.

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Con esos viajes uno va mejorando. Va creciendo y, en algunos casos, va modificando algunos conceptos. Creo que te hace mejor entrenador poder discutir sobre fútbol con otros compañeros. Poder ver desde otras perspectivas algunas situaciones dentro del campo.

Después dependerá de la persona poder captar esos conceptos y llevarlos al vestuario para hacerte entender con los jugadores. Al fin y al cabo, eso es lo más importante.

Cuando llegué al banco de Boca Juniors en 2014 sabía dónde me metía y creo que me manejé bastante bien. Todos hablan del “mundo Boca”, sobre todo del entorno, pero me hice fuerte con los jugadores ante esa situación.

“Ser entrenador de Boca es serlo las 24 horas del día. Tienes que estar atento a todo”

Cuando armas un buen grupo, aunque ese entorno pueda poner todo tipo de inconvenientes, siempre sales adelante. Eso pasó en mi etapa en Boca.

Por supuesto, gracias a mi etapa de jugador, sabía lo que se movía alrededor del equipo: el periodismo, las relaciones sociales y un gran número de cosas más.

No obstante, siempre me he mantenido ajeno a esas situaciones. Tengo claro que nunca voy a negociar este tipo de cosas. Mantengo unos pensamientos y unos códigos a la hora de manejarme dentro del grupo y dentro del club. Es mi forma de ser y no la negocio.

Sobre lo que se dice fuera, no suelo seguirlo mucho. Soy bastante autocrítico y sé cuando se hacen las cosas bien o cuando no. No necesito leer o escuchar las opiniones de fuera.

Si quiero hablar de fútbol lo hago con mis ayudantes. Eso me va a generar mucho más que leer un diario.

Ser entrenador de Boca es serlo las 24 horas del día. Tienes que estar atento a todo. Pero necesitas a esos ayudantes que puedan suplirte en algunas situaciones. Boca es un club que exige saber de todo.

Siempre tienes que estar preparado para cualquier circunstancia. Obvio que a los entrenadores se les piden resultados y se les busca para ese objetivo, pero para dirigir un club como Boca debes tener ojos para todo. Ser profesional desde el primer momento hasta el último.

En ese sentido creo que siempre he estado a la altura.

El año que conseguimos el título de la Liga contamos con el gran apoyo de Carlos Tévez.

“Carlos Tévez asumió esa responsabilidad. Se cargó toda la presión y liberó a sus compañeros”

En el trato con los jugadores no soy de esos entrenadores que dicen que todos son iguales. No lo creo. Es cierto que sí tienes que tener unas reglas, ser frontal, pero cada jugador tiene su carácter y personalidad. Y tienes que tratar de actuar para comprenderlos mejor a cada uno de ellos.

En el caso de Tévez se trataba de un jugador internacional, con una gran historia en el club. Lo que intenté hacer como entrenador fue sacarle el mejor provecho, tanto dentro como fuera de la cancha.

Ese campeonato nos dio la posibilidad de sacar mucha presión a varios jugadores que la arrastraban desde hacía varios años. El club llevaba por entonces cuatro años sin ganar el campeonato. Mucho tiempo para el equipo más grande de Argentina. Carlos asumió esa responsabilidad. Se cargó toda la presión y los liberó.

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El destino me llevó a ganar el campeonato de Liga ante Tigres, precisamente el primer club al que había entrenado en Argentina y salvado del descenso.

Ese día, tras el final del partido y en plena celebración, ya estaba hablando con un jugador de Tigres para tratar de traerlo para la siguiente temporada a Boca.

En mi cabeza, lejos de festejar, ya estaba pensando en el próximo torneo. Lamentablemente, al final no pudimos contratarlo.

Después sí tuve un momento con mi familia en el campo para celebrar. Soy bastante raro en este sentido. Como jugador nunca me gustó que mi familia me acompañara o estuviera cerca de la cancha. Como entrenador lo he aceptado, tal vez porque mis dos últimos hijos sean varones, que estén más ligados al fútbol.

Tenerlos cerca es como más me gusta estar, y en esa oportunidad tuve la suerte de hacerlo después de ganar un título muy importante.

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Sobre mi salida del club, tras ganar dos títulos, siempre digo que lo entendí. Lo comprendo desde el punto de vista de cómo es Boca Juniors y la liga argentina.

Los resultados fueron buenos, pero yo a los entrenadores los evalúo de otra manera. Me tomo ese atrevimiento. O al menos tengo esa opinión diferente. Los resultados son los que mandan, es cierto, y en Boca tuvimos un alto porcentaje bueno de resultados y, sobre todo, ganamos títulos.

“Me dolió no tener la posibilidad de seguir trabajando, pero sin ningún tipo de venganza”

Pero me quedo con todo lo hicimos en esa etapa. Me encontré con un plantel que no estaba del todo organizado. Nos tocó realizar ese trabajo, trazar un plantel competitivo, con jugadores internacionales y juveniles.

Pudimos ver crecer a muchos jugadores. Hacer debutar a otros. Pero no solo debutar, sino mantenerse en el primer equipo. En algunos casos, esos jugadores se vendieron como Rodrigo Betancour a la Juventus.

El presidente de Boca tomó la decisión de rescindir el contrato. Manifesté que no estaba de acuerdo, pero para eso está el presidente: para tomar decisiones.

Por supuesto, me dolió, como a todo entrenador, no tener la posibilidad de seguir trabajando, pero sin ningún tipo de venganza.

Para mí fue una gran oportunidad.

Más aún siendo el club donde me crié y del que sigo siendo hincha.

 

 

Rodolfo Arruabarrena