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Álvaro Morata

Cedido en préstamo del Chelsea al Atlético Madrid

Álvaro Morata comenzó su viaje futbolístico en la capital española, jugando en las categorías inferiores del Atlético de Madrid. Su talento pronto fue visto por el gran rival de los rojiblancos, el Real Madrid, equipo donde acabaría jugando tras una breve etapa en el fútbol base del Getafe.

Morata jugó para el Real Madrid Castilla y, después de dos años de paciente formación, finalmente logró llegar al primer equipo con varias apariciones durante la temporada 2012/13. Permaneció en el Real Madrid una temporada más. Ganó títulos – la UEFA Champions League, la Liga y la Copa del Rey- durante esta etapa como jugador blanco, pero la falta de minutos acabó siendo decisiva para pensar en una salida. Morata tuvo que competir con jugadores como Cristiano Ronaldo, Karim Benzema y Gonzalo Higuaín. Grandes delanteros que le dejaron sin un hueco en el equipo. Ante este escenario, el delantero español optó por firmar con la Juventus en un traspaso superior a los 15 millones de euros.

En Turín, Morata fue parte fundamental del ataque de la Vecchia Signora. Eso se tradujo en minutos de juego y un papel destacado, aunque nunca fue el máximo goleador del equipo en sus dos años en Italia. Sí logró ganar dos años consecutivos la liga y la copa, antes de que el Real Madrid ejerciera su opción de recompra.

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Sin embargo, su segunda etapa en el Madrid volvería a ser corta, tan solo un año. Tiempo suficiente para seguir sumando títulos: la Liga y su segunda Champions League. Todo como suplente de Karim Benzema. Ese rol de jugador secundario le hizo estudiar ofertas de nuevo, definiéndose finalmente por la que llegó de Londres, su tercera gran ciudad europea.

Morata se unió a Chelsea en julio de 2017 por un traspaso récord de 80 millones de euros. En sus 47 partidos en la Premier League, el delantero español logró 16 goles. Números algo grises que hacen que llegar a Madrid sea tal vez la mejor opción para club y jugador. Y es que Morata regresa a donde comenzó todo. Se une al Atlético inicialmente bajo una cesión de 18 meses, con la opción de cerrar un traspaso al club rojiblanco en cualquier momento.

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A lo largo de estos años, Morata también se ha abierto camino en la escena internacional, representando a España en todos los niveles desde su aparición en los juveniles de La Roja. Sin embargo, en los últimos meses ha tenido problemas para estar en la Selección absoluta. Morata ya se quedó fuera de la lista para el Mundial de Rusia 2018. Con su llegada al Atlético de Madrid espera dar regularidad en participación y consecución de objetivos personales, acabando así con una carrera aparentemente inconsistente en algunos momentos.

Análisis táctico:

Morata tiene todas las virtudes necesarias de un gran delantero. Variedad de movimientos, una buena ética de trabajo, tranquilo dentro y fuera del área para finalizar y remate con ambas piernas. Sin embargo, es evidente que carece de fuerza en un área importante, que luego tiene su impacto en todos los atributos antes mencionados. Se trata de la resistencia mental. El español no está acostumbrado a ser un titular regular, y por lo tanto el hombre franquicia de un equipo. Antes de unirse al Chelsea, Morata solo fue titular en 49 de los 126 partidos posibles en la Liga.

Por lo tanto, se pueden plantear preguntas acerca de su capacidad para manejar la presión como primera opción para ser el número “9”. Tal vez su papel más brillante fue en su última temporada con el Real Madrid, como jugador protagonista de Zinedine Zidane en sus rotaciones. Firmó grandes actuaciones como revulsivo. Por lo tanto, la pregunta está sobre la mesa: ¿Será capaz Morata de acabar con ese papel de jugador que solo rinde en un perfil secundario? Viendo las oportunidades que ha perdido en los últimos años, aparecen serias dudas de que lo pueda conseguir.

Todo pasa por mejorar mentalmente. Ser resistente. También ante el error. La capacidad de sobreponerse a los fallos marca la diferencia entre los mejores delanteros del mundo y el resto. Harry Kane, Luis Suárez y Sergio Agüero son todos buenos ejemplos de jugadores que están por encima de cualquier error. Su rendimiento no varía. Esto es algo que Morata y su nuevo entrenador tendrán que abordar.

Si lo consigue, serán muy buenas noticias para el Atlético. No cabe duda de que cuando está en plena forma y lleno de confianza, Morata es un delantero top. Es cierto que no destaca por su juego de espaldas a portería, un papel que sí tuvo que desarrollar con Antonio Conte, pero sí ofrece grandes prestaciones en las carreras a la espalda de los defensores centrales. Aunque no está al nivel de jugadores como Kylian Mbappé o Pierre-Emerick Aubameyang –especialistas en esta faceta–, Morata sigue siendo muy rápido. Una herramienta que le permite superar a los defensores contrarios contrarios en velocidad.

Morata es un jugador especialmente decisivo cuando las jugadas de ataque llegan por la banda, lo que le permite desarrollar movimientos indetectables ante sus marcadores. Tiene una gran lectura de jugador para encontrar el espacio libre, situándose siempre lejos de la línea visual del defensor a la hora de atacar.

Su relación con su compatriota el español César Azpilicueta fue un punto destacado de su etapa en el Chelsea. Desde la llegada de Morata a Londres, Azpilicueta dio 11 asistencias en todas las competiciones, 8 de ellas para el nuevo delantero del Atlético. Esta relación demostró ser tan efectiva debido a los centros precisos de los laterales, que se interpretaron perfectamente sus movimientos.

En las situaciones en las que el balón se mantiene por detrás, Morata se aleja del corazón del área para situarse fuera de ella. Esto permite a los laterales encontrarle más fácil en sus centros. Incluso si la línea defensiva contraria no se sale de su área, Morata tiene una gran capacidad para atacar los centros llegando desde atrás. Su habilidad manejándose en esa faceta, hace que sea prácticamente imposible para el defensor rastrear simultáneamente el balón como los movimientos de Morata.

Su rol en el Atlético de Madrid

Si hablamos de títulos, Morata llega al Atlético de Madrid con un enorme palmarés. Sin embargo, le rodea una cierta sensación de insatisfacción. Por eso tal vez busca reiniciar su carrera de nuevo, con su cuarto club profesional. Volver a su primer club de niño puede ser la mejor decisión que Morata tome en su carrera. Motivación extra, y más cuando en las próximas semanas se enfrentará a sus anteriores equipos: al Real Madrid en la Liga y la Juventus en Champions.

Diego Simeone ha mantenido la estructura de 1-4-4-2 a lo largo de toda la temporada, variando en raras ocasiones el dibujo. Después de un comienzo dubitativo de temporada – 1 victoria en los primeros 4 partidos – los rojiblancos se mantienen invictos desde la tercera jornada y se encuentran situados en el segundo puesto de la Liga.

Dentro de la estructura 1-4-4-2, Morata se adaptará  de manera natural a jugar como delantero centro, acompañado por el máximo exponente del Atlético: Antoine Griezmann. Su competencia por la titularidad será Diego Costa, Nikola Kalinic y Ángel Correa. Entre los tres jugadores solo suman 5 goles en 43 partidos. Sin lugar a dudas, números muy pobres.

A pesar de que Morata puede tener problemas en la definición, sobre todo en el mano a mano contra el portero, sí arroja números positivos. Puede que acabe así con el déficit de gol del Atlético esta temporada. Eso sí, para sacar lo mejor de su juego, como se señaló anteriormente, el Atlético tendrá que desarrollar más ataques por las bandas, particularmente los laterales. Un papel que ya desarrollan.

En varias ocasiones esta temporada, los jugadores del centro del campo del Atlético se han desplazado hacia el interior, creando espacios perfectos para los laterales largos que utiliza Simeone. Filipe Luís, Santiago Arias, Juanfran, e incluso Saúl, que en ocasiones ha jugado como lateral, son más que capaces de nutrir a Morata de centros. Asimismo, con los movimientos de arrastre de Griezmann y Thomas Lemar, Morata puede ejercer como el atacante más ofensivo, sin tener que actuar en el juego de espaldas a portería, una situación que no le gusta y donde no se encuentra cómodo.

Álvaro Morata

Diego Simeone

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