Fotografía: Sergio Cueto

Julen Lopetegui

Sevilla 2019-Presente

Todos los entrenadores hemos sido ladrones de ideas.

Ideas que luego las adaptas a tu realidad. Al final, se trata de darle tu toque personal a todo lo que has aprendiendo y vas aprendiendo.

No hubo un momento determinando donde decidí que iba a ser entrenador. No fue eso de que un día te levantas de la cama y te dices: “Quiero ser entrenador”.

Fue un proceso que se fue consolidando poco a poco. Desde los últimos años como jugador en el Rayo Vallecano. Ahí es cuando empezó a surgir esa inquietud y ganas de conocer distintas cosas que hacían los entrenadores.

Para mí los entrenamientos ya no solo eran entrenamientos. Había algo más. Me gustaba saber por qué entrenábamos de una manera u otra, saber por qué pasaban las cosas o cómo nos iba a jugar nuestro siguiente rival.

“Cuando surgió esa inquietud por ser entrenador, me di cuenta de una cosa: el río se ve diferente desde la otra orilla”

En esa etapa también comencé a hacer los cursos para ser entrenador. Por entonces, la preparación era distinta a la actual. Ahora los jugadores que han estado más de ocho temporadas en Primera División pueden hacer una magnífica preparación en solo un año.

Nosotros peleábamos por tener este tipo de cursos, pero en aquella época todavía necesitabas cinco años para tener el título.

Nuno Correia/Allsport

No fue fácil compaginar los entrenamientos y partidos con las clases. Te hace tener menos tiempo para dedicárselo a los tuyos, pero, por suerte, siempre he tenido la compresión de mi familia. Entienden mi profesión y todo lo que implica.

Lo hacían en esos momentos y lo siguen haciendo ahora, ya en un plano profesional distinto.

Por eso estos últimos meses he tenido tiempo de parar un poco. Después de cinco años sin parar de trabajar, necesitaba ese tiempo con ellos.

También he utilizado esta etapa fuera de los banquillos como apoyo para volver. Con la atención y curiosidad que todo entrenador necesita en todo momento. Y lo haces a través de ver mucho fútbol, que al final es lo que nos gusta a todos los entrenadores.

Volviendo a los momentos cuando surgió esa inquietud por ser entrenador, en esta etapa me di cuenta de una cosa: el río se ve diferente desde la otra orilla.

Cuando uno es jugador no es consciente de lo difícil que es el mundo del entrenador. Pero tampoco sabe lo apasionante que es.

Un mundo que no tiene final. Siempre puedes estar aprendiendo y formándote.

Lars Baron/Bongarts/Getty Images

Desde fuera, puede que haya ciertos estereotipos en función de la posición que has ocupado como jugador. Yo fui portero. Pero eso no me hace ver el fútbol de una manera distinta a otro compañero que haya sido delantero, centrocampista o defensa. En definitiva, creo que cuando eres entrenador ves el fútbol de una manera global.

Pero para conseguir esa perspectiva antes tienes que pasar por un proceso de formación donde realmente influye el sentimiento que uno va forjando cada día.

Todos los entrenadores con los que trabajé han tenido una influencia directa en mí. Luego también vas cogiendo cosas de otros entrenadores que te parecen interesantes.

Y finalmente tienes que trabajar con esa base en una serie de circunstancias, con los contextos propios que te vas encontrando.

Precisamente ahí está una de las grandes virtudes del fútbol: las diferentes perspectivas desde las que se puede ver el juego y preparar un equipo. Eso hace que haya tantos estilos y maneras de dirigir un equipo.

Para mí es definitivo el estilo que eliges como entrenador.

Mi pensamiento es que en el fútbol ya no son tan importantes los sistemas. Por supuesto, los sistemas están bien, pero en muchas ocasiones se pone el énfasis en el dibujo y dos equipos con el mismo sistema pueden ser diametralmente opuestos por la elección del estilo de juego.

El estilo lo marca la elección de cada jugador y la intención del equipo en cada momento. No se trata de lo que haces en un determinado partido. Puede que algún momento jugar al contragolpe sea acertado y en otro no.

Hitij/Bongarts/Getty Images

Por encima de todo, aspiro a que mi equipo tenga una personalidad definida, que mis jugadores tengan conceptos de juego claros para buscar las mejores soluciones durante un partido. Eso es lo que he tratado de conseguir en todos los equipos que he estado: transmitir y convencer al jugador de qué nos puede ayudar a estar más cerca del objetivo.

Ahí entra el otro factor que señalaba antes: dirigir. En el momento que cruzas la línea y te conviertes en entrenador tienes que gestionar un vestuario. Es el principio para todo entrenador.

Independientemente del contexto del equipo, todos los vestuarios tienen similitudes: un grupo de jugadores profesionales, jóvenes con talento y éxito. Y tienes que conseguir que todos trabajen en base a idea común y a una serie de reglas.

Para eso es imprescindible el compromiso del jugador y el entendimiento del juego del mismo.

Mi primera experiencia como entrenador fue en el Rayo Vallecano. Me tocó dirigir a los que habían sido mis compañeros solo meses antes. Era una situación extraña, pero donde pude aprender mucho en poco tiempo.

Sergio Cueto

Luego surgió la oportunidad de trabajar para el Real Madrid en 2006, pero no como entrenador. Fue como Jefe de Ojeadores internacionales del club.

Te preguntarás por qué pasé de entrenador a ese nuevo cargo.

Al final el fútbol tiene muchas perspectivas, y creo es importante probar todas las perspectivas que van apareciendo en cada momento. Por ejemplo, también colaboré en un determinado momento en los medios de comunicación.

Todas estas experiencias te van dando una riqueza para luego desarrollar el trabajo principal, ser entrenador.

“A todos los entrenadores, independientemente de la filosofía que adoptes, nos une un objetivo común: ganar”

En esta etapa en el Real Madrid desarrollamos una interesante base de datos de jugadores, acompañado por un espectacular equipo de personas.

Pero después de dos años, como digo siempre, la “cabra tira al monte”. Lo que quería era entrenar y volví a los banquillos como entrenador del Castilla (segundo equipo del Real Madrid).

Después de esa temporada, la Real Federación Española de Fútbol se puso en contacto conmigo para dirigir el equipo Sub 19 y Sub 20. Me pareció una gran oportunidad. Un momento donde pude desarrollar muchas cosas con un pelín más de calma que en el mundo de la competición diaria.

Me permitió tener un gran conocimiento de las canteras. La española, por supuesto, pero también las del resto del mundo. También pude ver diferentes maneras de trabajar y distintas filosofías de juego.

Una etapa muy enriquecedora. Además, tuve la suerte de liderar a fantásticas generaciones y con éxito, con victorias brillantes en distintos campeonatos europeos.

Fue el paso final a mi inicio como entrenador en equipos profesionales.

Alex Grimm/Getty Images

Llevaba ya varios años anteriores con propuestas para poder empezar a trabajar en España y surgió entonces la ocasión de ir al Oporto. Uno de los equipos principales en la historia de Portugal, con una exigencia muy grande en todas las competiciones que juega.

Era un proyecto que me apasionaba y fui de cabeza a por él.

Tuvimos un primero año creo que buenísimo en todos los aspectos. Llegamos a los cuartos de final de Champions League con posibilidades de meternos en semifinales hasta el segundo partido contra el Bayern de Guardiola.

Una temporada en la que se revalorizaron mucho los jugadores. Se batió el récord de ventas en la historia del club con el traspaso de once jugadores. Realmente fue un año muy productivo y una experiencia muy buena donde desarrollamos nuestra idea.

El año siguiente, después de cambiar casi todo el once titular, fuimos primeros hasta que perdimos ante el Sporting nuestro primer partido de la temporada en la liga portuguesa y el club decidió un cambio de entrenador.

En verano de 2016 llegó la llamada de la Selección española. Un periplo donde jugamos contra las mejores selecciones del mundo, sin perder ni un solo partido, logrando también la clasificación para el Mundial de Rusia de manera brillante contra un rival como Italia.

Una etapa donde contamos con el compromiso de todos los jugadores. Como también lo tuvimos en el Real Madrid.

Tal vez faltó tiempo para consolidar una idea, pero el tiempo es algo que anda escaso en el mundo de los entrenadores.

Porque a todos, independientemente de la filosofía que adoptes, nos une un objetivo común: ganar.

Eso también hace que esta profesión sea única.

Julen Lopetegui habló con The Coaches’ Voice el 9 de abril de 2019

 

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