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Jaime Lozano

Seleccionador Sub 23 de México, 2019-Presente

Para mí el fútbol es emoción, y el fútbol de Pep Guardiola emociona.

Además, con esa idea de juego suele barrer a sus rivales y gana títulos.

Normalmente viajo a Europa cada seis meses. Sobre todo Barcelona, la ciudad a la que más voy. Soy seguidor del juego de posición y allí es donde más se ha desarrollado. Primero con Johan Cruyff y más tarde Guardiola. Una ciudad donde también añadí más conocimientos y preparación a mi rol como entrenador en un curso de un año en el centro MBP School of Coaches.

Cuando conseguí la licencia de entrenador no me sentía capaz de dirigir y hacer un gran papel. Quería aprender mucho más. Tener seguridad en mi función como entrenador y conseguir una estructura de trabajo para esta nueva etapa.

Como siempre digo, en mi proceso como técnico no tengo un camino marcado. Voy tomando decisiones según vayan apareciendo las oportunidades. Es imposible imaginarse las cosas con antelación.

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Así pasó en 2013. Cuando me retiré como futbolista me quedaban seis meses para terminar mi formación como entrenador. Esos seis meses los pasé viendo fútbol, estudiando y yendo a entrenamientos de otros compañeros.

Yo tenía en mi mente irme un año entero a Europa a estudiar y ver fútbol. Pero por ahí apareció la oportunidad en Pumas, donde empecé a trabajar en la Sub-20 con David Patiño, y más tarde el equipo Sub-15. La decisión de ir a Barcelona surgió en ese momento. Fuimos a un torneo en México, y ahí coincidí con un buen amigo, Nacho Flores, quien me comentó que iba a hacer este curso. Me interesó lo que me dijo y contacté con un representante que este centro de estudios tiene en México.

“Esta preparación te hace ver que la idea de juego creo que nunca está finalizada. Siempre tienes que ir corrigiendo, adaptando o mejorando cosas”

Pero antes de dar ese paso llegó la llamada de “Yayo” de la Torre en el Morelia en el Clausura de 2014 y trabajé con él cinco semanas.

Después de eso agarré las maletas y me fui a Barcelona con mi esposa y mis dos hijos.

Ya viví muchos años solo como jugador, y lo que más me importa es que ellos estén bien para poder desarrollarme de la mejor forma. Además, a ellos les gusta mucho lo que hago. Me apoyan mucho en mi trabajo.

En la etapa en Barcelona, mi mujer llevaba a los niños al colegio y yo, mientras, recuperé mi vida de estudiante. Todos los días estaba al menos cinco horas en clase. Luego comía con mi familia y por la tarde tenía que hacer los trabajos y tareas del curso. Eso, de lunes a viernes. Los sábados íbamos a ver partidos en directo, las llamadas clases prácticas. Partidos de diferentes categorías, también en la Primera División española.

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Esta preparación te hace ver que la idea de juego creo que nunca está finalizada. Siempre tienes que ir corrigiendo, adaptando o mejorando cosas. Nutrirme de mucha información porque el fútbol, como lo hemos visto, está avanzando a pasos agigantados y hay que estar a la vanguardia en todos los aspectos.

Conseguí el aprendizaje de muchos fundamentos, posiciones, zonas y diferentes conceptos. Ese conocimiento que al final del día te permite conocer el porqué de hacer un movimiento u otro, diseñar entrenamientos o estructurar semanas de trabajo.

Una preparación acompañada de coaching, algo que realicé también en mi carrera como jugador. Como entrenador, le doy mucha importancia a la gestión del liderazgo. Toda esa formación, de manera conjunta, hace posible desarrollar finalmente una idea de juego.

Y para mí, la ideal es la de Pep Guardiola.

Al final los equipos que quedan en la memoria para toda la vida son los que te generan un sentimiento único. Y la manera en la que juegan los equipos de Guardiola lo hacen.

También crecí viendo al FC Barcelona de Johan Cruyff. Fueras o no seguidor de ese Barcelona, era un equipo arrollador, lo más bonito que he visto. Me tocó más de niño, pero ahora veo los vídeos del Milan de Sacchi y es una cosa de locos. Que a alguien se le ocurran esas cosas e ideas y las lleve a cabo con tanta perfección es admirable. Lo mismo puedo decir de Holanda, de la “Naranja Mecánica”.

Es curioso, pero la gente se acuerda más de los subcampeones que de los campeones de ese Mundial (1974). ¿Por qué? Volvemos a lo de antes: la emoción. Ese equipo no ganó, pero sí te hacía quedarte delante del televisor para verlo.

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En otro de mis viajes a Europa estuve en Manchester para conocer de cerca el trabajo de Guardiola y su cuerpo técnico en el City. Estuve tres días en el club, gracias a la relación con su preparador físico, Lorenzo Buenaventura (arriba a la izquierda). Me enseñó las instalaciones, algunas de sus presentaciones y el trabajo que desarrollan.

Con Guardiola fue más complicado tener tiempo. Era semana de partido de Premier League y Champions, y él siempre va a tope. Me identifico mucho con él en este sentido: cuando estoy centrado en mi trabajo casi ni veo a mis hijos. Al final nos acabamos metiendo de lleno en este mundo.

“Pep Guardiola partió de un principio: quería dirigir. A continuación, llega todo lo demás”

Lo primero que ves cuando te acercas a su universo es que tiene muy claras sus ideas desde hace tiempo. Guardiola tuvo grandes maestros: Johan Cruyff, Van Gaal, Bobby Robson… Eso es de gran importancia para ser entrenador. En México, por ejemplo, cada vez empiezan a capacitarse antes los entrenadores, pero aún nos falta mucho. Sí lo tenemos en selecciones infantiles y juveniles, pero arriba todavía quedan pasos por darse.

Después, Guardiola partió de un principio: quería dirigir. A continuación, llega todo lo demás. Tener el talento, el conocimiento, la empatía con el jugador, saber lo que necesita, dónde puedes desarrollarle mejor, hacerle sentir cómodo…

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En su cuerpo técnico cada uno tiene muy bien definido su rol. Cuando uno lleva mucho tiempo con el mismo personal – y es lo que hace Guardiola – cada trabajador sabe lo que se espera de él. Lo que necesita hacer.

Al final se desarrollan como máquinas. También los jugadores.

Todo para trazar una filosofía única, pero creo que sí se puede exportar a otros rincones.

Está claro que para conseguirlo y ser dominador en el juego necesitas muy buenos futbolistas. Eso es indudable. Y habrá diferencias respecto a lo que hacen los equipos de Guardiola, por supuesto.

No se puede hacer de una forma tan maravillosa como lo ha hecho él en el Barcelona, Bayern o City.

Pero sí soy de la idea de que con jugadores técnicamente buenos y, sobre todo, con voluntad, se puede desarrollar esa idea de juego.

Un fútbol que transmita emoción.

Jaime Lozano

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