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Copa de Oro, Final, 7 de julio 2019

México 1
  • Jonathan dos Santos (73)
Estados Unidos 0

México y Estados Unidos, dos selecciones en renovación y con nuevos entrenadores, se jugaban el dominio de la Concacaf en Chicago. Al final el triunfo fue de “El Tri” del Tata”  Martino.

Lo logró en un partido donde la selección de Estados Unidos, bajo la inercia positiva de jugar en casa, en el Soldier Field de Chicago, arrancó con gran potencia y dos claras ocasiones de gol, en los pies de Pulisic y Altidore. Con el paso de los minutos, el equipo mexicano se fue ajustando en sus mecanismos de juego para igualar las fuerzas.

El tanto del triunfo lo consiguió Jonatan Dos Santos a falta de cuarto de hora para el final en una jugada colectiva que finalizó con un disparo al arco imposible de detener para el portero de Estados Unidos. Es el título número once para México en la Copa Oro (1965, 1971, 1977, 1993, 1996, 1998, 2003, 2009, 2011, 2015, 2019), alejándose precisamente de la selección norteamericana, con seis entorchados en la competencia.

Disparos / A Puerta

México 116 / 3
Estados Unidos 010 / 4

Posesión

México 160%
Estados Unidos 040%

Pases / Completados

México 1529 / 457
Estados Unidos 0391 / 315

Faltas / Amarilla / Roja

México 110 / 0 / 0
Estados Unidos 017 / 0 / 0

 

México se estableció en un 4-3-3 en posesión. Durante la construcción de juego, Álvarez frecuentemente se colocaba entre los dos centrales para formar una línea de tres. Debido al agresivo comienzo de Estados Unidos en la presión, el rol de Álvarez fue importante para crear superioridades, incluyendo a Ochoa, aunque el portero de México no fue utilizando en muchas ocasiones para dar salida desde atrás.

La estrategia clave para México fue la forma cómo utilizó a sus atacantes, Pizarro y Antuna. Ambos jugaron tanto en posiciones profundas como avanzadas, lo que dificultó la vigilancia defensiva sobre ellos y creó sobrecargas centrales contra Bradley y McKennie, quienes también tenían por delante a Jonatan dos Santos y Guardado; y Antuna y Pizarro a su espalda.

Atacar los espacios:

México hizo una buena lectura del juego de Estados Unidos, que utilizó a sus laterales para ir a la presión sobre Rodríguez y Gallardo si estos recibían fuera de la zona de los extremos norteamericanos. De este modo, se creó un gran espacio en el medio que México pudo explotar con carreras de penetración. Lo hizo a través de las parejas Guardado y Jonatan dos Santos; Jiménez y Pizarro o Antuna para llegar al área.

Así, no fue una sorpresa en el partido el  gol de la victoria para México cuando Pizarro recibió con espacios y Jonatan dos Santos llegó al borde del área para anotar.

Estados Unidos, con una presión asfixiante:

La estructura de presión de Estados Unidos en la primera mitad del partido fue intensa y agresiva. Después optó por una presión alta en 4-2-4 o un bloque medio en 4-4-2 (abajo). La diferencia en cada dibujo fue la posición de los interiores Morris y Arriola.

En la presión alta, Altidore y Pulisic generalmente se responsabilizarían de los centrales mexicanos, mientras que Morris y Arriola presionaban a los laterales aunque Álvarez se asociara con los centrales de México para moverse después hacia banda. A continuación, el interior más alejado de Estados Unidos se encargaba del central mexicano de su zona y el lateral subía a la presión.

Después del primer cuarto de hora, Estados Unidos comenzó a utilizar tres jugadores en vez de cuatro en la presión. Esta vez el extremo del lado opuesto del juego (Morris o Arriola) se colocó en la línea del medio campo junto con Bradley y McKennie. De este modo, el medio del campo recibió más cobertura y permitió a los laterales de Estados Unidos presionar más arriba y condensar el espacio por fuera, permitiendo al lateral del otro lado arropar a la línea defensiva y reducir los espacios.

En la primera mitad, si México saltaba la presión, Estados Unidos volvía rápidamente a un bloque bajo. A medida que el partido avanzaba, la selección norteamericana bajó la intensidad de la presión y pasó a trabajar más en un bloque medio en 4-4-2.

En posesión, Estados Unidos utilizó una estructura 4-2-4, intentando atacar la espalda de la defensa de México, lo que creó algunas oportunidades de gol en los primeros 15 minutos, con Pulisic y Altidore como protagonistas de estas acciones, aunque sin acierto ambos.

Con los cuatro atacantes muy alejados uno del otro, el movimiento del cuarteto atacante de Estados Unidos sacó de su zona a la defensa mexicana. Altidore buscó atraer a un central de México con él, para después facilitar las carreras en penetración de Pulisic, Arriola y Morris en el espacio creado a su espalda.

En la construcción de juego, Bradley y McKennie estuvieron a menudo marcados por Guardado y Jonatan dos Santos, por lo que Pulisic buscó movimientos de asociación del balón para crear un hombre extra en el medio campo, convirtiéndose en el jugador más peligroso en el ataque de Estados Unidos. Sin embargo, volvió a faltar acierto en los metros finales en la selección anfitriona para hacer más daño a México.

México se ajustó en defensa:

En fase defensiva, México operó en una formación 4-1-4-1. El equipo del “Tata” tuvo problemas al defender los espacios a su espalda debido a una presión insuficiente y una unidad línea defensiva orientada hacia el hombre, lo que dejaba espacios a su espalda por dentro ante los movimientos ofensivos de sus rivales.

Otro problema para México fue la distancia entre sus defensas cuando el rival jugaba por bandas. Si Pizarro y Antuna eran superados, el lateral hacía la cobertura, pero dejaba la línea defensiva con solo tres unidades, lo que provocó problemas para cerrar los espacios. Esto a menudo permitió a Morris, Altidore, Pulisic y Arriola operar en los espacios entre los tres defensores de México.

A medida que avanzaba el partido, México formó una estructura defensiva más sólida y menos orientado hacia el hombre, aunque Jonatan dos Santos y Guardado mantuvieron su marca sobre Bradley y McKennie para restringir las posibilidades de Estados Unidos de jugar por el medio.

Estoy feliz por el resultado, el título, pero lo que sí tengo también muy claro es que aunque no hubiésemos ganado frente a Estados Unidos, no hubiese modificado nada de cara al futuro”, declaró Martino, quien solo lleva seis meses al frente de México. El seleccionador destacó el trabajo de su equipo en el segundo tiempo: “Quitamos dos o tres pelotas decisivas y luego solucionamos el problema de los balones largos, alternamos posiciones con Uriel Antuna y Pizarro, y eso nos ayudó muchísimo. Acertamos en nuestro planteamiento”.

“Tratamos de ser verticales, intensos, constantes, presionando, y eso nos costó energía, nos restó potencia. Al menos 20 veces estuvimos saliendo de portería a portería, con velocidad e intensidad. eso nos desgastó. La forma en que jugamos para intentar ganar, haciendo presión, tratando de mantenernos en movimiento nos fue afectando”, analizó el seleccionador de Estados Unidos sobre el partido.  Berhatel destacó la relevancia de este campeonato para sus jugadores: “Este mes se trataba de hacer progresos y creo que los hemos hecho. Nosotros también tenemos un equipo con calidad y creemos que debemos seguir sumando experiencia”.

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