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Champions League, 7 de mayo de 2019

Liverpool 4
  • Origi (7, 79)
  • Wijnaldum (54, 56)
Barcelona 0

Anfield volvió a ser mágico para el Liverpool en una noche que pasará a la historia para el equipo inglés. Todo lo contrario para el Barcelona, que vuelve a quedarse fuera de una final de la Champions League. Si el año pasado fue un 3-0 en contra ante la Roma en la vuelta de los cuartos de final, esta vez incluso fue más duro.

Jurgen Klopp, a pesar de las bajas de Salah y Firmino en ataque, confió en las posibilidades de su equipo, agitando el partido desde el principio con una salida fulgurante, acompañada por el gol de Origi al poco de comenzar. La remontada del equipo inglés se confirmó en la segunda mitad, con dos tantos consecutivos de Wijnaldum y otro de Origi, en un grosero error defensivo del Barcelona.

Solo hubo respuesta en los azuglranas por parte de Messi, pero esta vez el argentino, frenado por la defensa del equipo inglés, no pudo ser el héroe para su equipo. El Liverpool de Klopp llega a su segunda final consecutiva de la Champions League. El Barcelona, por su parte, tendrá que hacer una profunda reflexión para encontrar una explicación a su pobre rendimiento en los grandes estadios europeos.

Disparos / A Puerta

Liverpool11 / 7
Barcelona8 / 5

Posesión

Liverpool49%
Barcelona51%

Pases / Completados

Liverpool462 / 370
Barcelona604 / 521

Faltas / Amarilla / Roja

Liverpool12 / 2 / 0
Barcelona9 / 3 / 0

 

El Liverpool se estructuró en ataque en un 4-3-3, con las novedades de Shaqiri y Origi en ataque por las bajas de Salah y Firmino. Debido al 3-0 en contra, el Liverpool salió desde el principio al ataque, buscando arrinconar al Barcelona en su campo a través de balones en largo en el espacio entre Piqué y Sergi Roberto, con Mané atacando después esa zona.

A su vez, Robertson buscaba apoyar la jugada en banda, mientras Origi, Shaqiri y Henderson se delizaban al área para buscar el remate. Estategia que el Liverpool buscó a lo largo de todo el partido y de la que obtuvo gran éxito.

-Laterales con un perfil muy ofensivo:

El Liverpool avanzó por bandas a través de rotaciones de jugadores y superposiciones contra la estructura defensiva del Barcelona en 4-4-2, con Milner y Henderson actuando como falsos laterales. Esto permitía a Alexander-Arnold y Robertson situarse más arriba, permitiendo a su vez que Mané y Shaqiri pudieran atacar los espacios por detrás de los laterales del Barcelona (abajo).

Esto llevó a tener situaciones de 2 contra 1 ante los laterales del Barcelona, que solo podía contrarrestar esta desventaja si uno de los dos mediocentros (Busquets o Rakitic) salía a la presión de Van Dijk o Matip. Desventaja que también se repetía (3 contra 2 en este caso añadiéndose uno de los delanteros de banda) si el Liverpool conseguía avanzar del medio del campo.

-Buscando las diagonales:

El Liverpool jugó en muchas ocasiones a través de Fabinho, ya que Messi, ni Luis Suárez ofrecieron una ayuda significativa en la presión. Otra estrategia del Liverpool fue utilizar desplazamientos en largo en diagonal para encontrar a Shaqiri y Alexander-Arnold o Mané y Robertson en posiciones adelantadas para atacar el lado débil del Barcelona. Un movimiento utilizado en el primer gol.

En el segundo tiempo, Milner se movió al lateral izquierdo ante la lesión de Robertson con Wijnaldum (sustituto del escocés) en el centro del campo para llegar al área rival desde segunda línea. Con el Barcelona en serios problemas para defender su área, el Liverpool continuó atacando por bandas para buscar después el centro. Método con el que llegaron los tres goles siguientes.

Un perfecto ejercicio de presión:

En fase defensiva, el Liverpool operó en un 4-4-3- con una presión muy alta y agresiva. Esto dejaba a los laterales del Barcelona fuera de acción con una presión muy marcada sobre ellos (abajo). Y más cuando Mané o Shaqiri ayudaban en esta función. Si alguno de los dos atacantes era superado, Henderson o Milner se mantenían cerca de ellos para evitar el avance del Barcelona.

Del mismo modo, cuando el centrocampista de cada lado salía también en esa ayuda, el otro lado del ataque se mantenía activo para evitar tener problemas en un cambio de juego del Barcelona.

En línea defensiva, el Liverpool envió a Alexander-Arnold y Robertson a la presión con su respectivo central ante Messi o Coutinho, y el resto de unidades trabajaba la marca hombre a hombre. Para que esto tuviera éxito, Alexander-Arnold y Robertson tenían que estar bien posicionados y no muy lejos de los laterales del Barcelona.

-Forzar al Barcelona a jugar por dentro:

En las ocasiones que el Liverpool empezaba desde atrás o simplemente necesitaba descansar, formaba en un 4-5-1 en bloque medio con Mané y Shaqiri junto a Henderson, Fabinho y Milner. En esta fase, el Liverpool permitía a Piqué y Lenglet tener el balón, pero los forzaba a jugar por dentro, donde el equipo inglés tenía un gran número de jugadores y podía reactivar de nuevo su presión.

En las transiciones, el Liverpool buscaba iniciar la presión inmediata sobre el portador del balón, un mecanismo que obtuvo éxito en el carril derecho en el segundo gol. El Liverpool también rodeó a Messi con varios jugadores cuando el argentino recibía en campo contrario (arriba). Sin embargo, todos los intentos de Messi para llegar al área del Liverpool a través de esta vía fueron frustrados. El equipo inglés también recurrió a las faltas cuando se vio superado y las situación se antojaba peligrosa.

“No sé ni cómo lo hemos conseguido”, expresó el alemán en rueda de prensa, en una de sus noches más felices como entrenador. “Ha sido una noche especial. Eliminar al Barcelona es una de las cosas más complicadas en el fútbol. Teníamos que marcar cuatro y el Barcelona no concede mucho, así que intentamos ir paso a paso”, añadió Jurgen Klopp.

El Barcelona formó en un 4-3-3 en ataque, de nuevo con Vidal en carril derecho del medio del campo como en el partido de ida. Los azulgranas tuvieron dificultades en su juego debido a la intensidad del Liverpool en la presión, siendo forzado siempre a pases complicados para intentar superarla.

-Poca velocidad en la circulación:

Ante esta situación, el Barcelona intentó encontrar soluciones con cambios de banda para crear espacios por donde poder jugar, pero la velocidad del balón no era la adecuada y el Liverpool se podía ajustar con comodidad en fase defensiva. Para encontrar una vía de entrada en ataque, los azulgranas volvieron a llevar a Messi a posiciones más retrasadas para crear superposicionesen banda.

-Messi dio algo de aire:

Messi podía jugar entonces sin un marcador cerca (arriba) debido a que Jordi Alba y Sergi Roberto se situaron muy arriba jugando como interiores mientras que Coutinho y Luis Suárez se situaron como delanteros centro. Eso llevaba a los defensores del Liverpool más atrás y dejaba espacios a Messi para crear superioridades de 4 contra 3 ante el medio del campo.

Esto acortó las distancias en los cambios de juego, pero también permitió mover la pelota más rápido. De este modo, Jordi Alba encontró espacios para penetrar desde atrás, intentando explotar los espacios a la espalda de la defensa del Liverpool. Sin embargo, la unidad defensiva local se mantuvo siempre muy coordinada.

-Intentar sacar de su zona a los laterales del Liverpool:

El Barcelona intentó explotar el juego por bandas lo máximo posible debido a la congestion por dentro, atento siempre a los espacios que se generaban por detrás de Robertson y Alexander-Arnold. Intentaron abrir espacios incitando a los laterales del Liverpool a salir a la presión y aprovechar ese momento para las rotaciones en los espacios por detrás.

Un ejemplo de esto fue cuando Luis Suárez se deslizó a la zona ancha del medio del campo para recibir un pase de Jordi Alba, obligando a Alexander-Arnold ir a la presión sobre él, mientras Henderson debía ir a la presión de Jordi Alba, abriendo así un espacio débil a la espalda del lateral del Liverpool para que Rakitic pudiera recibir. Una vez que el Barcelona conseguía eso intentaba llegar al área del Liverpool para amenazar a Matip y Van Dijk.

-Línea de 4 en el medio del campo en defensa:

El Barcelona se situó en un 4-4-2, con Coutinho cayendo al lado izquierdo del medio del campo para formar una línea de 4 jugadores, con Vidal en el perfil derecho. Operó casi siempre en un bloque medio, pero esto no tuvo mucha incidencia sobre la construcción de juego del Liverpool debido a una presión muy tímida. Eso permitió a Fabinho recibir perfilado para el ataque en numerosas ocasiones.

Intentó solucionarlo deslizando a un jugador de la segunda línea para ir a la presión sobre el brasileño, lo que creaba otro espacio para que el Liverpool pudiera avanzar por esa zona.

-La presión solo funcionó con el 4-3-3:

La única ocasión en la que el Barcelona realmente presionó con agresividad fue después de cada gol, cuando varió a un 4-3-3. En esta estructura, Messi, Suárez y Coutinho presionaban a los dos centrales del Liverpool y al portero Alisson, vigilando también a los laterales. Esto obligó al arquero brasileño a jugar en largo.

Sin embargo, el Barcelona tuvo dificultades para defender las bandas en la fase de ataque del Liverpool, estrangulado con los movimientos de rotación entre los centrocampistas, laterales y los atacantes de banda “Reds”. El Barcelona también se vio obligado a defender en su área los centros, situaciones en la que los defensores azulgranas fueron culpables de mirar al balón y no a los jugadores del Liverpool que llegaban al espacio para atacar el balón.

Ernesto Valverde fue claro en su análisis: “Ellos han estado bien tras el descanso, han estado agresivos. Tuvimos incluso un gol, el que tuvo Luis, que sacó el portero. Quizás al final el resultado es abultado pero cuando te ganan 4-0 no puedes buscar excusas”. El entrenador del Barcelona centrará ahora toda su atención en “reactivar” al equipo de cara al último reto de la temporada: la final de Copa del Rey ante el Valencia.

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