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Mundial Femenino, Final, 7 de julio 2019

Estados Unidos 2
  • Rapinoe (61 pen)
  • Lavelle (69)
Holanda

Estados Unidos cumplió con su papel de favorita para ganar la Copa Mundial Femenina por cuarta vez con su victoria ante Holanda en Lyon. La selección norteamericana se adelantó en el minuto 61  con un gol de Megan Rapinoe de penalti, otorgado después de la revisión en el VAR. Solo ocho minutos después, Rose Lavelle hizo el segundo tanto en una rápida transición ofensiva de Estados Unidos.

La victoria de Estados Unidos se añade a las conquistadas en 1991, 1999 y 2015. Un título que fue acompañado por la Bota de Oro como mejor jugadora del Mundial para Rapinoe, también máxima goleadora de la competencia con 6 goles.

Holanda, a pesar de la derrota, completó un brillante papel en su segunda participación en un Mundial, confirmándose como una de las grandes potencias del fútbol femenino. El podio lo completa Suecia, que en la final de consolación disputada en el Allianz Riviera derrotó a la selección de Inglaterra por 2-1.

Disparos / A Puerta

Estados Unidos 216 / 10
Holanda 06 / 1

Posesión

Estados Unidos 256%
Holanda 044%

Pases / Completados

Estados Unidos 2453 / 338
Holanda 0404 / 292

Faltas / Amarilla / Roja

Estados Unidos 29 / 1 / 0
Holanda 08 / 2 / 0

 

La selección de Estados Unidos jugó en su habitual formación de 4-3-3. Las laterales Dunn y O’Hara estrecharon su posición para crear una estructura en el medio del campo que interrumpiera a las jugadoras de banda de Holanda. Esta formación de cuatro en el medio del campo también fue efectiva para cerrar los espacios a la espalda de la defensa.

Juego directo de Estados Unidos:

La selección norteamericana se sentía cómoda en una construcción de juego paciente, con el uso regular de cambios de juego para atacar el 4-4-1-1 rival, dirigiendo el balón a la parte superior para permitir que Rapinoe y Heath pudieran atacar después en situaciones de 1 contra 1 por bandas. Una tendencia de Estados Unidos fue mantener a una de sus extremos lo más alejadas posible junto al lateral rival y utilizar el desplazamiento en largo a la espalda de la defensa cuando era posible.

En el mediocampo de Estados Unidos, Ertz se situó por delante de la línea defensiva, con Lavelle y Mewis generando superioridades a través de carreras en los espacios intermedios por delante de ella. Una de estas carreras de Lavelle ayudó a crear el espacio para que Heath encontrara con su pase a Morgan, acción que acabó con el penalti cometido por la defensora holandesa Van De Gragt y cobrado efectivamente por Rapinoe.

El segundo gol llegó poco después. Mewis condujo en transición para jugar con Lavelle, quien penetró dentro de la defensa de Holanda para golpear desde fuera del área.

En defensa, Estados Unidos jugó en bloque medio 4-3-3, con las unidades muy compactas, que se convertía en un 4-3-2-1 más adelante con el objetivo de proteger las zona central con más efectivos y utilizar las extremos para cerrar la construcción interior de Holanda, obligando a la campeona de Europa a jugar por bandas.

Fase ofensiva de Holanda:

Jugó en una organización 4-2-3-1, con Beerensteyn asumiendo el papel de delantera centro por delante de Miedema. Van de Donk y Martens, por su parte, operaron por bandas. El despliegue de esta última fue en una posición más profunda para aprovechar los espacios que dejaba Estados Unidos en su desarrollo en el medio del campo en amplitud. En posesión, Martens actuó como el vínculo principal entre las diferentes unidades, y Beerensteyn atacó los espacios a la espalda de la defensa de Estados Unidos para crear espacios entre líneas para Miedema.

Van de Donk y Martens se unieron rápidamente a las transiciones de ataque para proporcionar una opción de pase hacia adelante para Miedema. Esas transiciones de ataque se convirtieron en la forma más potente de ataque para las holandeses. Solo una mala toma de decisiones, combinada con la excelente recuperación defensiva de Estados Unidos, le impidió a la selección europea crear ocasiones de gol más claras.

Para generar juego ante el compacto 4-3-3 defensivo de su rival, las holandesas utilizaron los cambios de juego desde la defensa central a la lateral más alejado, en un intento de superar la presión de Estados Unidos. Beerensteyn intentó dividir a las centrales para permitir que Miedema corriera por los distintos canales para ganar la posesión en zonas donde pudiera crear problemas a la defensa norteamericana.

Defensivamente, Holanda se estructuró en un 4-4-1-1 con las unidades compactas para limitar las opciones de Estados Unidos en su fase de construcción. Esto funcionó en la primera mitad, pero no en el segundo acto. El primer gol que concedieron llegó desde el punto de penal, pero se originó por la derecha, donde Heath tuvo demasiado tiempo para entregar un centro hacia Alex Morgan.

El segundo tanto se debió  a la mala toma de decisiones de Van de Donk en el último tercio de campo. Una de las estrellas holandesas del torneo perdió la posesión, provocando una transición rápida y directa desde Estados Unidos por dentro ejecutada con el gol de Lavelle.

En la rueda de prensa celebrada tras la final, Jill Ellis remarcó que el nivel de las rivales “ha crecido de manera exponencial” en los cuatro últimos años, “especialmente en Europa por la gran inversión realizada por parte de los clubes masculinos”, y aseguró que revalidar el título conseguido en Canadá en 2015 fue “un verdadero reto”. La seleccionadora de Estados Unidos también valoró la capacidad del equipo de levantarse después de caer en los cuartos de final de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro en 2016. “Sí tuve claro que nos tocaba reconstruir el equipo. Teníamos que evolucionar, ser capaces de hacer más cosas porque el juego evoluciona. Aquello fue duro, pero tomamos las decisiones adecuadas para llegar hasta este punto. Teníamos confianza en las jugadoras”.

“Si estás en un Campeonato de Europa por primera vez en 2009, en una Copa del Mundo por primera vez en 2015 y ahora has jugado y perdido la final, solo puedes estar orgullosa”, señaló Sarina Wiegman. Sobre el partido, la seleccionadora de Holanda explicó que “comenzamos a jugar con más agresividad, con menos defensores porque empezamos el partido con una idea más defensiva. Esto creó espacios. Debido al descuido había espacios y nos hicieron daño. Queríamos avanzar, pero al mismo tiempo esto condujo a perder el de balón”.

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