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Copa del Rey, 6 de febrero de 2019

Barcelona 1
  • Malcom (58)
Real Madrid 1
  • Lucas Vázquez (6)

Hace tres meses el Real Madrid salía del Camp Nou tremendamente golpeado con un 5-1 en contra. Derrota que tuvo graves consecuencias, condensada en la salida de Julen Lopetegui del banquillo. Otra vez sin Messi como titular, el Madrid se presentaba en el feudo azulgrana para saber si la recuperación experimentada tras el parón invernal resistía a un rival como el Barcelona. Tras lo visto en el partido ida de semifinales de la Copa del Rey, la conclusión es que el Madrid ha conseguido igualar las fuerzas con su gran rival.

El partido arrancó eléctrico con el gol del Real Madrid en su primera llegada. Ambos equipos se repartieron el dominio de las ocasiones y el juego en los siguientes minutos. Sin embargo, el Barcelona no encontró el gol del empate hasta la segunda mitad, antes de que Messi irrumpiera en escena.

Curiosamente, la entrada del argentino tuvo el efecto contrario al esperado. El juego azulgrana perdió su efervescencia. Situación que el Real Madrid utilizó para volver a controlar el partido y gozar de algunas ocasiones de gol en la recta final. Sin embargo, el marcador no se movió.

Queda así un partido de vuelta tremendamente abierto en el Santiago Bernabéu. Un choque que determinará quién es el finalista de la Copa Rey y marcará el desarrollo final de la temporada.

Alineaciones iniciales

Disparos / A Puerta

Barcelona10/3
Real Madrid10/2

Posesión

Barcelona57%
Real Madrid43%

Pases / Completados

Barcelona636/565
Real Madrid488/423

Faltas / Amarilla / Roja

Barcelona16/4/0
Real Madrid17/2/0

Análisis: Barcelona

El Barcelona se instaló en una formación 4-3-3 con Busquets, Rakitic y Arthur en el medio campo, mientras que Malcom, Suárez y Coutinho formaron la línea atacante. El equipo azulgrana trató de sacar a los defensores del Real Madrid de su zona para explotar con ataques en profundidad los espacios que se podían crear a la espalda. Esto sucedió de manera repetida en la primera mitad en el lado izquierdo con las carreras en profundidad de Coutinho y Jordi Alba. Una de esas carreras de Jordi Alba a la espalda de la defensa del Real Madrid fue el origen del gol del empate del FC Barcelona.

Coutinho y Malcom jugaron en profundidad o muy cerca de la línea de cal, para, desde ahí, hacer diagonales a los espacios intermedios. Esto lo hacía el Barcelona por varias razones.

Una era arrastrar la marca del lateral del Real Madrid y crear un espacio a la espalda. También situaba a esos jugadores sin una marca fija obligando a Lucas Vázquez y Vinicius a su vigilancia, situación de la que se venían beneficiados Semedo y Jordi Alba gracias a un 2 contra 1 en esa zona. Escenario que planteaba dudas en la defensa del Real Madrid sobre la decisión que tenían que tomar ante esos constantes movimientos.

En la segunda mitad, el Barcelona tuvo más posesión, ya que Madrid se replegó más atrás. Eso obligó a los locales a ser pacientes en la circulación de balón. Buscaron avanzar en campo contrario a través de pases diagonales en los espacios intermedios, generalmente de Piqué, Lenglet y Busquets a Arthur, Rakitic, Vidal y Messi. Estos pases sacaban a los jugadores blancos de la línea defensiva, facilitado también por los movimientos de los extremos creando vías de entrada para los laterales.

Sin la posesión, el FC Barcelona operó en una estructura 4-1-4-1 con Busquets flotando entre la línea defensiva y la del medio campo, mientras que Suárez lideró la primera línea. El trabajo de Suárez era arrastrar a Varane y Ramos hacia la banda e intentar evitar que volvieran a su posición natural para crear juego desde ahí.

Cuando el balón estaba en los pies de Marcelo o Carvajal, Malcom o Coutinho eran los encargados de trabajar para cerrar sus movimientos y llevarlos a la banda. El papel del interior del centro del campo era entonces posicionarse ligeramente por delante del centrocampista central de ese lado. Busquets, por su parte, se fijaba en una posición de cobertura para tratar de cerrar los pases a Benzema, y Semedo y Alba eran encargados de vigilar a Vinicius y Lucas Vázquez.

El rol de Rakitic y Arthur era, por lo tanto, mantenerse activos y listos para presionar si Marcelo o Carvajal lograban girarse y jugar hacia adelante o hacia atrás. Una vez que el balón estaba en movimiento, el Barcelona acumulaba jugadores sobre el portador de la pelota para presionar todos sus ángulos. Los centrocampistas azulgranas fueron particularmente buenos presionando desde atrás e impidiendo fluidez en el juego del equipo blanco, que se veía obligado a retrasar el balón para comenzar de nuevo la circulación.

Análisis: Real Madrid

El Real Madrid se instaló en una formación 4-3-3 con Marcos Llorente, Kroos y Modric en el centro del campo, mientras que Vinicius, Benzema y Lucas Vázquez formaron la primera línea. Con posesión, el Real Madrid era un tanto unidimensional en la circulación, que generalmente implicaba mover la pelota a los espacios intermedios o áreas amplias en profundidad y luego usar los movimientos diagonales de Kroos o Modric para abrir un espacio para la recepción de Benzema.

La ventaja de utilizar esta estrategia es que creaban dudas en Arthur y Rakitic. Si seguían a Kroos o Modric hasta posiciones más profundas o en amplitud, esto dejaba espacio para que Benzema recibiera. Pero si mantenían su posición y no filtraban el pase, se dibujaba un 2 contra 1 a través de Benzema. El francés rotaba en su relación con los jugadores para conseguirlo. En el medio entre Kroos y Modric y en las bandas (Carvajal o Marcelo) contra Malcom y Coutinho.

Esta situación se hizo evidente en el gol del Madrid con el pase a Benzema, que se proyectó en ataque y luego su movimiento hacia afuera hizo que el 2 contra 1 se convierta en un 3 contra 1 en el momento que se incorporó Marcelo. Esta estrategia, junto con una rápida transición para recuperar el balón, fueron las amenazas principales del Real Madrid, que, sin embargo, solo registró 2 remates a portería.

Sin la posesión, el Madrid presionó en la primera mitad en un 4-4-1-1 con Modric adelantándose a la línea del mediocampo mientras Vinicius y Lucas Vázquez se incrustaban en ella. Generalmente, Modric comenzaba en la línea del medio campo con Llorente operando entre la línea defensiva y el medio campo, aunque a menudo se soltaba de la unidad central para cerrar a Arthur, Busquets y Rakitic, y mantener compacta la zona central.

La coordinación y el entendimiento entre los jugadores de Madrid respecto a la presión fue muy efectiva, con permutas constantes cuando una unidad salía a presionar. La relación entre Carvajal y Lucas Vázquez fue particularmente fuerte en esta faceta, con el extremo blanco en un perfil muy defensivo ante las entradas por banda de Jordi Alba.

En la segunda mitad, el Madrid cambió a un 4-1-4-1, con Llorente permanentemente entre las dos unidades más profundas, mientras que Modric tendía a mantener su posición en la línea del medio campo. Esto coincidió con el funcionamiento del Real Madrid en una presión en bloque medio más que la presión alta que sí realizó en la primera mitad.

Cada jugador tenía su responsabilidad en la presión: Kroos con Rakitic o Vidal, Modric vigilando a Arthur, Benzema marcando a Busquets y Llorente (Casemiro cuando entró) con Messi (el argentino a veces actuó entre líneas). Lucas Vázquez y Vinicius, mientras, realizaban su trabajo en relación a Alba y Semedo, respectivamente.

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