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Manuel Pellegrini

Real Betis, 2020-Presente

El Perfil:

Como futbolista profesional, Manuel Pellegrini jugó únicamente en el Club Universidad de Chile (1973-1986). Allí, Fernando Riera fue uno de sus entrenadores y una persona de gran influencia. “Él me fue despertando la idea de ser director técnico, por lo que decidí estudiar para entrenador en Italia e Inglaterra”, como señala en su relato en The Coaches’ Voice.

Su primer equipo en el banco fue la Universidad de Chile en 1988, aunque no fue su mejor comienzo ya que el equipo descendió, teniendo que renunciar al cargo ese mismo año. Asumió un nuevo reto en Club Deportivo Palestino para luego continuar su carrera en el O’ Higgins y la Universidad Católica. En 1999 incursionó en su primera experiencia en el extranjero, en el Liga de Quito, de Ecuador. Alcanzó un título local y llegó a octavos de final de la Copa Libertadores, logrando un trabajo que lo catapultó hacia el fútbol argentino donde dirigió a San Lorenzo y River Plate.

Fue el último puente para llegar a Europa, donde arrancó en España, con un largo periplo de cinco años en el Villarreal, con hitos como llegar a jugar las semifinales de la Champions League. Trabajo que lo hizo ser el elegido para el banquillo de un renovado Real Madrid, donde llegaron en el mismo verano Cristiano Ronaldo, Kaká, Xabi Alonso y Karim Benzema. Una estancia que, sin embargo, duró solo un año después de quedar segundo en La Liga y caer en octavos de final de la Champions League. Su figura volvió a tomar transcendencia en el Málaga, club al que logró situar entre los ocho mejores equipos de Europa en la Champions League de 2012/13.

Siguió su camino en Europa firmando con el Manchester City para convertirse en el primer entrenador no europeo en alcanzar el máximo trofeo de la Premier League en la temporada 2013/14. También ha dirigido al West Ham en Inglaterra, donde no le acompañaron los resultados en su segunda temporada, con un paso previo por el Hebei China Fortune. Ahora retorna la Liga para dirigir al Real Betis. Un nuevo reto en su carrera donde el objetivo pasa por clasificar al club para competiciones europeas y desarrollar una idea de juego definida.

Estilo de juego:

Pellegrini está seguro de que uno tiene que aprender día tras día para ir siempre mejorando en el aspecto profesional. De este modo, la convicción, la preparación y la exigencia son puntos fundamentales para diseñar la estrategia adecuada para sus jugadores y el equipo.

Su sistema más utilizado es el 4-4-2, que en ataque se convierte en un 4-2-3-1, iniciando la construcción del juego desde atrás. Apuesta por un ataque combinativo, con juego en profundidad, cambios de ritmo y orientado a mantener la posesión del balón el mayor tiempo posible.

En el desarrollo del juego desde la salida de balón, sus equipos priorizan jugar de dentro hacia afuera para intentar finalizar de nuevo por dentro. En este desarrollo, los jugadores exteriores toman un gran protagonismo, con los laterales avanzados y los extremos en profundidad, incorporándose estos últimos al ataque de manera permanente.

Liga Española:

En el trabajo con los jugadores, el técnico chileno destaca que, para ganar confianza y desarrollar la mentalidad de un equipo grande, se necesita fortalecer el modelo y la idea de juego, sumando a esto las virtudes y capacidades del equipo.

Así lo hizo en el Villarreal, un club modesto al que situó entre los mejores de la competencia nacional y la Champions League. Aquí su estrategia era siempre contar con dos delanteros en punta, alternándose permanentemente ambos en los desmarques. En cuanto a las bandas, buscaba constantemente el desdoblamiento de los laterales o la incorporación al ataque de ambos.

Para Pellegrini siempre es fundamental generar espacios propios para el ataque. Dentro de esto la asociación de juego que desarrollaban los jugadores del centro del campo era clave para permitir los desmarques de los delanteros y así desequilibrar la defensa rival. En fase defensiva, una zaga ordenada y estable permitía generar seguridad al equipo. Esta era la labor de los centrales y también del portero, atento a la gestión de los balones a la espalda.

En el Real Madrid su sistema más utilizado fue el 4-2-3-1 y el 4-3-1-2, con un esquema muy ofensivo en su momento, pero con dificultades en las transiciones ataque-defensa. En fase ofensiva liberaba a Kaká o Rafael van der Vaart para que filtraran balones, mientras Cristiano Ronaldo jugaba un poco más retrasado por detrás de Gonzalo Higuaín y Benzema o Raúl González. En la construcción de juego, Xabi Alonso garantizaba el inicio del juego y se asociaba con Marcelo y Lass Diarra. Mientras tanto, en defensa Sergio Ramos, un jugador de mucha jerarquía, estaba siempre atento al cierre del espacio en coordinación con Pepe, el otro central, y Álvaro Arbeloa, el lateral derecho.

Al momento de atacar, su juego era rápido y organizado, utilizando principios como el tercer hombre y las triangulaciones con Kaká, Marcelo e Higuaín para generar espacios entre líneas (arriba), buscando el cambio de ritmo en zona de finalización y aprovechar estos espacios generados.

Sin embargo, a Pellegrini le costó llegar a tener un once frecuente debido a la profunda renovación en el equipo esta temporada, con gran cantidad de fichajes. Plasmar una idea de juego toma tiempo, algo que el técnico chileno destaca en su filosofía y que, sin embargo, no tuvo en el Real Madrid.

Málaga:

En  el club andaluz pudo pulir más la idea de un 4-4-2 en defensa y un 4-2-2-2 en ataque, donde su estructura principal era generar superioridad numérica en fase ofensiva, buscando la amplitud y profundidad. Los interiores Joaquín y Santi Cazorla se sumaban al ataque y a su vez Isco, Ruud van Nistelrooy y Júlio Baptista se encargaban de fijar a los centrales rivales para generar espacios favorables para progresar.

En fase defensiva, los laterales principalmente tenían la función de incorporarse al ataque y así generar superioridad numérica, mientras en la transición ataque-defensa buscaban cerrar el carril central, manteniendo las vigilancias defensivas y siempre defendiendo con línea de 5 en acoso intensivo en carriles laterales. Al mismo tiempo, el jugador más cercano al balón cerraba la línea de pase, mientras el resto del equipo realizaba una presión alta (abajo).

El Málaga era un equipo que tenía plasmados los principales conceptos de Pellegrini: construir el juego desde atrás, una defensa compacta con acoso intensivo siempre 2 contra 1 y manteniendo un bloque medio y alto. En ataque su comportamiento era fijar a los centrales rivales, generar amplitud y profundidad para ingresar por el carril lateral en profundidad, buscando el desequilibrio defensivo del rival. Un planteamiento favorecido por una plantilla muy variada y con una alta carga técnica que le permitía disponer de un perfil distinto de jugador, según la estrategia de juego.

Premier League:

Con el Manchester City su sistema inicial era el 4-4-2, y en ataque se convertía en un 4-2-3-1. Fernandinho cumplía la función de garantizar el inicio del juego, mientras Yaya Touré quedaba más adelantado para movilizar el ataque. Jesús Navas, por su parte, cumplía la función de fijar al lateral rival para filtrar pases a David Silva y Sergio Agüero, generando apoyos de ruptura y alternando los desmarques.

Los movimientos claves en ataque del City contemplaban acumular jugadores en los pasillos interiores, con Agüero y Samir Nasri fijando a los centrales para generar un espacio en las bandas para la llegada de los laterales (abajo).

En el planteamiento del entrenador chileno, los movimientos sin balón y el posicionamiento de los jugadores son fundamentales para lograr recuperar y atacar sin perder el impulso del juego. En el City, una vez recuperado el balón, Touré y Fernandinho tenían más libertad de movimiento para tomar posiciones interiores y permitir la incorporación de los volantes desde segunda línea (abajo). En esta secuencia, la función de Agüero y Navas era de abrir la defensa rival para ingresar con espacios favorables para el ataque, pudiendo rematar, pasar o conducir en zona de finalización.

En defensa, Kevin De Bruyne se mantenía realizando coberturas ofensivas y atento a las opciones de contraataque formando siempre triangulaciones con Touré o Nasri y, a su vez, con Navas y Fernandinho, mientras Agüero garantizaba la profundidad de la línea (abajo).

En su paso por el West Ham United optó por un 4-4-2 (abajo) y un 4-1-4-1, sistema que le permitía tener la variante de un 4-5-1 en la transición ataque-defensa. Buscó desarrollar un juego rápido en recuperación tras pérdida, con un bloque medio compacto y, en zona de construcción, movilizar el ataque para generar cambios de ritmo en último tercio, ingresando por carriles laterales en profundidad.

Dentro de su estrategia buscaba que Declan Rice actuara por detrás de Mark Noble, y generar una cobertura ofensiva desarrollada por Felipe Anderson. Una situación que permitía ofrecer apoyos permanentes con recorridos interiores a Robert Snodgrass y Marko Arnautovic, al mismo tiempo que se aseguraban que Javier Hernández garantizara la profundidad de la línea y mantuviera alejados a los centrales del equipo rival.

La técnica sigue siendo una de las prioridades de Pellegrini y así lo manifiesta su juego al momento de crear un juego asociativo y que vaya de línea en línea, optando como último recurso el juego directo o pase de emergencia a segunda línea.

Una jugada que se repetía con bastante frecuencia en el West Ham era tratar de fijar a los centrales del equipo rival para generar espacios en carril contrario, con Hernández -que se desmarca muy bien- ganando la espalda de los centrales y el acompañamiento de Pablo Zabaleta y Arnautovic que se incorporaban al ataque para recibir el centro de Snodgrass por el carril lateral (abajo).

Posible desarrollo en el Real Betis:

Pellegrini se presenta en el Betis con un proyecto muy prometedor donde cuenta con una buena base de jugadores. Entre ellos dos buenos laterales de proyección como son Emerson Royal y Álex Moreno que formarían parte del esquema preferido por Pellegrini en cuanto a generar espacios y desdoblamientos por carriles laterales. Sergio Canales y Guido Rodríguez pueden ser los encargados de la construcción de juego, con Borja Iglesias garantizando la profundidad, apoyados por Joaquín y Nabil Fekir.

Todos ellos jugadores que se adaptarían muy bien al esquema de ataque del entrenador chileno, quien seguramente apostará por intentar desarrollar sus principales argumentos: un juego elaborado, estratégico, con cambios de ritmo, buscando siempre el equilibrio de todas sus líneas y con una marcada actitud ofensiva.

Manuel Pellegrini

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