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Carlo Ancelotti

Everton 2019-Presente

Al contratar a Carlo Ancelotti, el Everton ha conseguido los servicios de uno de los principales entrenadores del mundo para sustituir a Marco Silva y proseguir en la búsqueda de llegar a la Champions League, que tanto tiempo lleva intentando sin éxito.

El laureado técnico italiano acababa de dejar su puesto en el Napoli cuando, en diciembre, regresó al fútbol inglés del que se había ido cuando dejó al Chelsea en mayo de 2011. Durante su tiempo fuera de la Premier League también estuvo al frente del Paris Saint-Germain, Real Madrid y Bayern de Múnich.

Cuando se fue en 2011 se trataba de una competencia en la que los principales entrenadores rivales eran Sir Alex Ferguson, Arsène Wenger, Harry Redknapp, Kenny Dalglish y Roberto Mancini, para ahora volver a una Premier League en la que Ole Gunnar Solskjaer, Mikel Arteta, Jürgen Klopp, José Mourinho y Pep Guardiola han pasado a ocupar ese lugar. Uno de sus antiguos jugadores, Frank Lampard, también está ente los técnicos adversarios ocupando el puesto en Stamford Bridge con el Chelsea.

“Es el nombramiento perfecto para nosotros”, dijo el director deportivo del Everton, Marcel Brands. Hasta ahora el entrenador italiano ha inspirado mejores resultados -5 victorias en 9 partidos hasta la fecha- de una plantilla que sigue teniendo desequilibrios. Después de las salidas, en relativamente poco tiempo, de Roberto Martínez, Ronald Koeman, Sam Allardyce y Marco Silva, el Everton necesita desesperadamente que Ancelotti tenga éxito.

El desafío:

Además de encontrarse con un ataque que no estaba rindiendo, Ancelotti también heredó una defensa desorganizada. Una retaguardia desde hace tiempo especialmente vulnerable en las acciones a balón parado –16 goles concedidos en esas situaciones fue el más alto de la Premier en la temporada 2018/19 – y principalmente debido a la marca en zona que emplearon previamente.

Cuando daban prioridad a defender al borde del área pequeña, los rivales apuntaban más adelante, concentrándose en los palos. Aunque con Ancelotti el portero Jordan Pickford ha tenido más espacio para operar, dos goles tardíos ante el Newcastle demostraron que sus problemas persisten.

Han concedido diez goles en sus nueve partidos desde su nombramiento y solo han terminado dos encuentros con la portería a cero -Burnley y Brighton-. Cuando su mediocampo es superado  –Idrissa Gueye, ahora con el PSG y con un papel influyente en su paso por el Everton, sigue sin ser reemplazo– las combinaciones de jugadas individuales a través de pasillos interiores consiguen éxito con demasiada frecuencia contra la defensa del Everton. Y es que los espacios entre sus defensas centrales y los laterales o entre sus centrales en una defensa de tres siguen siendo demasiado tentadores para los rivales (abajo).

El Everton también necesita mejorar su capacidad para defender más arriba. Frecuentemente ha dejado espacios dentro de su mediocampo. Cuando un mediocentro sale a la presión sobre el portador del balón a sus compañeros les ha costado adoptar posiciones más estrechas para restringir las opciones de pase, y, por lo tanto, para demorar o incluso impedir el avance de los rivales.

Es verdad que en ocasiones se ha demostrado que se trata de un exceso de simplificación sugerir que cualquier equipo necesita construirse en base a una fuerte defensa, pero aquellos equipos que no tienen esta cualidad, en cambio, sí que disponen de fortaleza ofensiva. Algo que no tiene el Everton. Puede que su capacidad para penetrar sobre la estructura defensiva del rival esté mejorando, pero la capacidad de realizar entregas en los espacios efectivos sigue siendo gris.

En su derrota ante el Manchester City carecieron de movimientos que pudieran ayudarlos a avanzar más allá de la presión que los de Pep Guardiola aplicaron. El equipo de Ancelotti, atravesando dificultades para identificar espacios para operar bajo esa presión, apostó por el juego directo a través de zonas centrales del campo, donde el City creaba superioridades de 4 contra 2, asegurándose constantemente la posesión antes de estirar la estructura del Everton.

De la misma forma, en el partido contra el West Ham la incapacidad para penetrar a través de la primera línea de presión – 4-4-2 de los anfitriones – socavó su capacidad para atacar. La conclusión es que la toma de decisiones en esas circunstancias (abajo) necesita mejorar.

Estilo de juego:

Ancelotti ha demostrado durante su carrera como entrenador su capacidad de adaptación. Así, jugó con un medio del campo en rombo en el Milan, 4-3-3 en el PSG o un 4-2-3-1 que se convirtió en un 4-4-2 en el Real Madrid. En el Napoli, después de heredar de Maurizio Sarri un equipo tan señalado en un fluido 4-3-3 basado en el juego de posesión, destacó al reorganizarlos con éxito en un 4-4-2 en fase ofensiva. De este modo, hacer del Everton un equipo más versátil debería estar dentro de sus capacidades.

Hasta ahora ha jugado en gran medida con defensa de tres (abajo) que se convierte en una línea defensiva de cinco con Lucas Digne y Djibril Sidibé retrasando su posición; variando también a un 4-4-2 en algunas fases de los partidos.

Ha habido ocasiones en las que Seamus Coleman, con un marcado rol de lateral, se ha superpuesto a Sidibé por fuera desde su papel de central del lado derecho. Independientemente del sistema, Ancelotti también ha exigido una mayor presencia en las áreas centrales al atacar situando varios jugadores en los tres carriles centrales por delante de la línea de pase.

Cuando ha optado por el 4-4-2 y con  Richarlison penetrando hacia el espacio que genera un delantero o moviéndose por dentro para apoyar desde la izquierda, el brasileño ha funcionado como enlace directo con los dos delanteros además de apoyar a uno de ellos. Esto genera una mayor variedad de situaciones en ataque, pero también aumenta el riesgo en fase defensiva ya que los jugadores necesitan más tiempo para recuperar sus posiciones defensivas. También existe el peligro de que ese perfil izquierdo sea particularmente vulnerable ante los contragolpes rivales.

Una variación de ese 4-4-2 ha hecho que un centrocampista central se desplace a la defensa central, jugando así el Everton con un solo pivote en lugar de dos, avanzando con ambos laterales y el centrocampista del perfil izquierdo por dentro asegurando un jugador adicional entre líneas en posiciones centrales (abajo).

Cuando se ha utilizado un enfoque similar, pero con mayor precaución sobre los laterales y, por lo tanto, a expensas de mayor amplitud en el último tercio de campo, su estructura se asemejó a un 4-2-2-2. Un escenario que ha implicado un mayor número de jugadores por delante del medio campo, a menudo actuando entre líneas. Este último dibujo es particularmente útil cuando se pierde la posesión, ya que los numerosos jugadores en posiciones centrales obligan a los rivales a jugar hacia atrás o por fuera después de la recuperación.

Impacto inmediato:

No hay duda de que Ancelotti ya ha tenido una influencia significativa en Mason Holgate y Dominic Calvert-Lewin. El primero ha impresionado hasta ahora como uno de los dos defensores centrales, dentro de una línea de tres, o como uno de los pivotes en medio campo, desde donde proporcionó tanto estabilidad defensiva como un enlace para la transición en ataque.

Calvert-Lewin también está aportando una amenaza ofensiva más consistente, desde una posición en la que el Everton está buscando un goleador habitual desde la salida de Romelu Lukaku al Manchester United en 2017. Sus goles han sido importantes para empatar un partido o poner por delante a su equipo.

Representa Calvert-Lewin un delantero adecuado por su capacidad de amenaza en el juego aéreo cuando se mueve a la espalda de una línea defensiva o cuando se asocia con uno de los extremos. Dado que el Everton también suele favorecer el juego de centros al área, y su capacidad para superar las defensas contrarias mostrando signos de mejora, se puede esperar que  siga sobresaliendo.

Detrás de él, Richarlison, Bernard, Theo Walcott y Alex Iwobi son capaces de contribuir a esa mejora del ataque. Alrededor de Calvert-Lewin – o potencialmente Moise Kean – ofrecen a su entrenador una variedad y velocidad significativas. En la medida en que sus cualidades en el 1 contra 1 y entre las líneas, y su capacidad para crear combinaciones, deberían conducir cada vez más a la consecución de los objetivos.

Lo que también se puede ver ya es un cambio gradual en la mentalidad de Everton. Existe una creciente capacidad de resiliencia que había estado ausente, y que se demostró de forma más evidente cuando, tras ir perdiendo por dos goles frente al Watford, se recuperaron para ganar 3-2.

Otra prioridad a corto plazo es el futuro de Sidibé. Digne y Leighton Baines representan buenas opciones en el lateral izquierdo, pero Sidibé sólo está cedido por el Mónaco hasta el final de la temporada a menos que ejerzan su derecho a comprarlo de forma permanente.

Con Digne y Baines capaces de atacar como laterales o extremos, si el Everton quiere alcanzar realmente sus objetivos -como se ha visto en el Liverpool y en la era moderna con el City y el Tottenham – es probable que necesiten la presencia de una amenaza ofensiva en ambos perfiles.

También debe definir la identidad que quiere de sus mediocampistas centrales. Gylfi Sigurdsson, Fabian Delph y Tom Davies han sido hasta ahora los jugadores más utilizados, pero ninguno es tan eficaz para descolgarse en ataque como lo fue Gueye.

Jugadores creativos entre ellos, pero también han ralentizado en ocasiones la creación de juego (arriba), siendo todavía necesario un mayor equilibrio frente a su defensa. Aunque Morgan Schneiderlin tenga más oportunidades de impresionar, el equipo requerirá de un mediocampista con un nivel defensivo superior.

Carlo Ancelotti

Frank Lampard

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